11 de julio de 2009

Black And White (SPANISH)

- Bien, ya fue suficiente. – mi novio entró como una fiera a mi habitación, y cerró la puerta con un fuerte golpe. Se sentó en mi cama, frente a mí. Desvié mi mirada hacia el suelo. Mi vista periférica me permitió ver como hundía su rostro entre sus manos, exasperado - Debemos hablar, esto ya me está volviendo loco.

- No sé de que hablas – contesté, con mi vista aún clavada en la madera. Sentí como Nick tomaba mi barbilla, y me obligaba a mirarlo a los ojos. Reflejaban un solo sentimiento: desesperación.

- Vamos, Georgie, háblame – me suplicó. Mantener el contacto visual con sus ojos me estaba costando horrores. Nicholas me conocía demasiado bien, seguro ya había leído en mi mirada que algo no estaba bien. – Solo quiero saber que ocurre.

- Nada – dije, cortante, y me zafé de su agarre. Miré hacia otro lado, mientras mis ojos se humedecían. Nick suspiró.

- Es sobre Miley. – no era una pregunta: era una afirmación – Ge, amor, cuantas veces tengo que decírtelo… no hay nada entre nosotros.

- ¿Cómo puedo saberlo? – las lágrimas ya se asomaban por las comisuras de mis ojos. Intenté contenerlas, pero sabía que no lo lograría por mucho tiempo – Pasas más tiempo con ella que conmigo, componen juntos, en lo eventos siempre está merodeando cerca de ti… - mi voz se quebró. Nick tomó mi rostro entre sus manos.

- Escúchame, por favor. Entre Miley y yo no hay nada. Son solo estúpidos rumores…

- Que ella ayuda a engordar – lo corté. Él bajo su mirada, y soltó mi cara, mientras soltaba todo el aire que tenía en sus pulmones.

- Hablaré con ella, ¿está bien? – dijo. – Pero debes confiar en mí. Tú ya sabías como son las cosas cuando empezamos a salir, lo hablamos miles de veces. – volví a enfocar mi atención en el suelo. En ese momento, mis zapatos tirados cerca de mi cama parecían mucho más interesantes que la mirada acusadora de mi novio. Escuché como chasqueaba la lengua, y me vi obligada a volver a clavar mis ojos en él. – Geo… Nunca te engañaría.

- No podría soportarlo otra vez… - una lágrima primeriza se deslizó por mi mejilla, y Nick me la quitó con su dedo índice.

- ¿Cuándo vas a entenderlo? Yo no soy como Nate, Ge, nunca te haría algo así… no podría. Eres muy complicada, amor. Deberías dejar de pensar tanto. – reí un poco, mientras limpiaba los restos de lágrimas en los ojos. Intenté sonreír, pero mis labios solo formaron una débil mueca. Mi cerebro era un terrible nudo de ideas, había tantos cosas mezcladas que ni yo misma me entendía.

En primer lugar: el miedo al rechazo. Nunca me había enamorado tanto de alguien, ni siquiera de Nate, y la simple idea de que Nick dejara de ser parte de mi vida destrozaba mi corazón. Y su “mejor amiga”, Miley, no ayudaba para nada. Cuando empezamos a salir, pactamos que quedaría entre nuestros íntimos: nada de prensa. Me pareció lo más lógico… hasta que la señorita Cyrus decidió entrometerse. Sus constantes indirectas, ya casi directas, sobre su relación con mi novio me estaban volviendo loca. Nick podría asegurarme una y mil veces que ella no sentía nada por él, pero yo sabía que estaba equivocado. Y no podía ignorar el hecho de que ella era miles de veces más bonita y talentosa que yo. Entonces, ¿qué hacía Nicholas con una chica como yo, cuando podría tener a una chica como ella? No tenía lógica. Y eso me incomodaba muchísimo.

Pero iba más allá de eso. Los celos eran casi un tema fácil a comparación del resto…

- Hay más. – desperté de mi transe mental, sobresaltándome. Una vez más, Nick había afirmado en vez de preguntar. Me conocía hasta mejor que yo misma. – Georgina, no podemos seguir así… ¡al menos mírame! – exclamó, tomándome por los hombros. Antes de volver a mirar sus ojos, cerré los míos por unos milisegundos – ¿Qué es? ¿Qué es tan difícil de decirme que estás dejando que arruine nuestra relación para no hacerlo? – volví a desviar mi mirada, ya demasiado empañada. – Georgie, por favor, hablemos, te lo suplico…

Cerré mis ojos, mientras un sollozo sacudía levemente mi cuerpo.

- Recibí una oferta… desde Harvard. – dije, con un hilo de voz.

- ¿Qué? – la expresión de Nick se desfiguró completamente. Su boca se abrió unos cuantos centímetros, mientras negaba con la cabeza – ¿Concursaste? – solo pude asentir. – Creí que habíamos acordado que no lo harías…

- Tú no lo entiendes – por primera vez, clavé mi mirada en sus ojos almendrados por voluntad propia – Nunca podrías entenderlo…

- Explícame, porque de verdad no te entiendo. – pude verlo en sus ojos: estaba enfadado. - ¿Qué es lo que quieres? ¿Alejarte de mí? ¿Quieres dejarme, Georgina?

- ¡Claro que no, Nick! – exclamé, desesperada. - ¿Cómo voy a querer dejarte, si eres lo mejor que me pasó en la vida?

- Pero si quieres pasarte 12 años encerrada en una universidad, lejos de mí, viéndonos solo unas 2 veces al año. ¿Cómo crees que eso puede funcionar?

- ¡No es eso lo que quiero! – exclamé. – No lo entiendes…

- No, ¡no te entiendo! – Nick gritó más fuerte que yo, llevando sus manos a su cabello, y agarrándose la cabeza. – Intento, ¡puedo jurarte que intento! Pero simplemente es ¡imposible! ¡No quieres que nos separemos, pero te iras a estudiar una carrera interminable en una de las universidades más complicadas del país! ¿Qué pretendes? ¿Qué deje la banda y me vaya contigo? ¡Lo haré si es lo que quieres!

- No, Nicholas, ¡por favor! – exclamé - ¡No puedes hacer eso!

- ¿Y entonces?

- ¡Debo proteger mi futuro! ¿Está bien? ¿Es eso lo que querías escuchar?

- ¡Otra discusión que ya habíamos tenido! – Nick inspiró una gran bocanada de aire, intentando calmarse – Creí que habíamos acordado que tu futuro era conmigo.

- No voy a ser una mantenida, Nicholas. – sentencié.

- ¡Pues estudia a distancia! Creí que hasta habías encontrado un muy buen curso…

- Si, todo genial, pero nunca encontraré un buen trabajo con un título así. – lo interrumpí.

- ¿Es todo por un tema de dinero? ¿Quieres ganar mucho? Georgie, no sé si te diste cuenta, pero cada uno de nosotros ya tenemos una cuenta corriente bastante gorda…

- ¡No es por el dinero, Nick! ¡Argh! – llevé mis manos a mi cara, cubriéndola completamente. Me paré de un salto, y comencé a caminar por toda la habitación.

- Hay algo que me estoy perdiendo – susurró Nick. Suspiré sonoramente, y me acerqué a él, con mis ojos cerrados.

- ¿Qué pasaría… qué pasaría si lo nuestro no dura? – susurré, en un tono casi inaudible. Abrí mis ojos: Nick me miraba casi horrorizado. - ¿Qué pasaría si, en unos cuantos años, o quizás meses, nos damos cuenta que no somos el uno para el otro? Necesito tener una segunda opción, Nick.

Mi novio se paró, quedando a centímetros de mi cuerpo. Me tomó por la cintura, y me acercó más a él, hasta que nuestros cuerpos quedaron prácticamente pegados.

- ¿No lo sientes? – dijo. Una media sonrisa se formó en mi rostro. – No estamos equivocados, Ge. Estoy seguro. Nunca estuve tan seguro de nada en mi vida… Daría todo por ti. ¿No lo ves?

- Lo sé, Nick, si lo siento… pero ¿qué pasa si…?

- Basta. – me cortó. – Basta, por favor, deja de complicarte tanto. Por una vez, mira las cosas en blanco y negro. Simples. Yo te amo, tú me amas… punto final. Deja de meterle color. Solo complicas las cosas.

- No es tan fácil. – murmuré, e, involuntariamente, apoyé mis manos en su pecho. Como siempre que estaba tan cerca de él, mi estómago se volvió un nido de mariposas, y mi corazón latió violentamente.

- Si lo es… tú eres la difícil. – susurró en mi oído. Podía sentir en su voz un dejo de burla. Me alejé un poco, y vi una sonrisa en su rostro – Pero eso es lo que me vuelve loco de ti. – sonreí un poco, y tragué saliva. Quité mis ojos de su rostro, centrando mi atención en el collar alrededor de su cuello. Lo tomé entre mis manos, y comencé a jugar con el. - ¿Qué?

- Nada – dije, moviendo mi cabeza de lado a lado. Nick carraspeó, llamando mi atención. Tenía sus cejas levantadas, en señal de pregunta. – Es que siempre es lo mismo… discutimos, tú dices algo lindo, yo caigo, y allí termina todo.

- ¿No sería más fácil si no discutiéramos? – dijo, besando mi mejilla tiernamente. Cerré mis ojos, y, haciendo un esfuerzo sobre humano, lo aparté un poco de mí.

- No. – me alejé un poco, dándole la espalda, mientras miraba por la ventana.

- Está bien, mira. – dijo, acercándose a mi. – Si quieres ir… ve. Si eso te hace sentir más tranquila… encontraremos la forma de arreglarnos.

- ¿Cómo? – di media vuelta, para encontrarme con él a poco centímetros de mi. Llevó su dedo índice a mis labios.

- Shh – me calló – Lo haces otra vez. Recuerda: blanco y negro. Simple. Lo arreglaremos. No importa como… lo haremos. Nuestro destino es estar juntos… lograremos la manera de cumplirlo.

El brillo en sus ojos, quién sabe porque, me dio la seguridad de que tenía razón. No pude más que sonreír, y presionar sus labios suavemente, mientras él me tomaba por la cintura.


Acá les traigo, en mi opinión, lo mejor que he escrito hasta ahora. Otro shoot, podría decirse, bastante personal... me costó bastante decidirme a como escribirlo, pero una vez que empecé, se escribió practicamente solo :) así que en fin, lo escribí para un concurso que se suspendió, así que este bebé termino siendo solo por amor al arte. Está basado en el discurso nuevo de Nicholas, sobre Black Keys... textualmente dijo:

Sometimes it's better to see things plain and simple, black and white, instead of throwing color in and messing the whole picture up.
Y... para ser sincera, me sentí muy identificada. No va a ser el único shoot que escriba sobre Black Keys, se los puedo prometer. En fin, espero que les guste :) gracias por su tiempo!!

10 de julio de 2009

Go, Road Dogs! (SPANISH)

- Must be paranoid… I never thought it would come to this – canté al son de la radio. Apoyé mi cabeza contra el respaldar del asiento, y miré por la ventana. Sonreí al ver a un grupo de chicos jugando al softball: amaba ese deporte. Me sobresalte al sentir los frenos del auto clavarse, y giré mi cabeza, asustada.

- ¿Qué crees que haces, Miranda? – reclamé. Miré hacia delante: no había nada. Volví a mirar a mi amiga. Su boca estaba levemente abierta, y sus ojos parecían dos platos. - ¿Miranda? – pasé mi mano frente a sus ojos, y sus pupilas no se movieron. Seguí su mirada, y solté un grito ahogado. – Oh por Dios.

¿Cómo no me había percatado antes? Clavé mis ojos en el bateador: esos rulos solo podían pertenecer a una persona. Una sonrisa emocionada se formó en mi rostro, y abrí la puerta del auto.

- ¡Serena! – exclamó Miranda, reaccionando al fin - ¡No puedes…!

- ¡Pero claro que si! – la corté, bajando del auto - ¡Estaciónalo, vamos, ¿Qué esperas?!

Mi amiga dirigió su mirada al volante, puso el auto en marcha, y lo estacionó cerca de allí. Le hice señas con la mano, y corrimos hacia la reja que rodeaba al campo. Apenas podía reprimir mi emoción.

- No puedo creerlo – musitó. Parecía estar en una especie de trance – De veras, esto es increíble…

- ¡Lo sé! – exclamé, siguiendo de cerca la jugada. Nick corría a través de las bases a toda velocidad – Lo hará.

- ¿Qué cosa? – reí. Miranda prestaba atención a cualquier cosa, menos al partido.

- Eso – señalé, cuando Nick pisó la cuarta base, celebrando con un puño en alto. No pude reprimirme, y grité - ¡¡Eso, Nick!!

Mi respiración se cortó cuando, al mismo tiempo, Nick, Joe y Kevin miraron hacia donde estábamos. Obviamente no se habían percatado de nuestra presencia, hasta ese momento. Joe levantó una mano, en forma de saludo, y Miranda le devolvió el gesto.

Al poco tiempo, nos dimos cuenta de que el partido llevaba unas cuantas horas desde su comienzo cuando llegamos. O al menos yo me di cuenta, porque mi amiga con suerte sabía que era el softball.

Solo quedaba un out para el cambio. Jack Lawless al bate.

- ¡Vamos, Jack! – exclamé. No podía evitarlo: mi pasión hacia ese deporte me controlaba cada vez que veía un partido. Jack sonrió hacia donde estábamos, y se preparó para batear.

El pitcher arrojó la bola, Jack bateó… nada. Maldije por lo bajo. Pude escuchar a Miranda reír.

- ¿Qué? – pregunté - ¿No puedo disfrutar del partido?

- S, son ellos – dijo, recalcando la última palabra - ¿Cómo puedes concentrarte?

- ¡No! – escuchamos, y di vuelta mi cabeza. Segundo strike.

- Vamos, Jack, tú puedes… - murmuré para mi misma, ignorando las risas de mi amiga. Eché mi cabeza para atrás al ver pasar la bola hacia las manos del catcher.

- No pudo – fulminé con la mirada a mi amiga ante su burla. Pero mi expresión cambió al instante: Nick tomó un guante, y se dirigió hacia el lugar del pitcher. Mi posición favorita. Tiré hacia atrás mi cabello: el calor estaba empezando a abrumarme.

- Eso si es digno de verse – le murmuré a mi amiga, sonriendo. Nicholas pasó su mano libre por sus cabellos, dejando la bola en su guante. Mi corazón por poco se ahoga en latidos.

Había leído más de mil veces que Nick era el más competitivo de los tres, y el mejor de los deportes. Sabía que tenía que ser genial lanzando.

Me equivoqué. Dos home-rones seguidos. No podía creerlo.

- Oh, ¡vamos! – exclamé, luego del tercero. Pude ver como la espalda de Nicholas se contraía al respirar profundamente, y se dio media vuelta, exasperado.

- No es mi día, ¿ok? – dijo, y volvió su vista hacia la cuarta base. Me sorprendió muchísimo su tono de voz. Lo admiraba muchísimo, por supuesto, pero nadie me hablaría de ese modo.

- Si, eso lo noté – contesté, cortante. Nick giró sobre sus talones, mirándome receloso.

- ¿Ah, si? – preguntó, acercándose hacia nosotras. Sentí un click en mi cerebro, y me di cuenta de con quien estaba hablando. Me quedé dura, como una estatua - ¿Crees que puedes hacerlo mejor?

Me había quedado completamente petrificada. No esperaba eso.

- Vamos, Sere – me alentó Miranda.

- ¿Sabes jugar, al menos? – dijo Nick, desafiante.

- Algo – susurré en un hilo de voz. Carraspeé.

- Ven, entonces. A ver que tan buena eres. – Mi boca se abrió unos cuantos centímetros.

- Ve, S, ¿qué esperas? – dijo mi amiga, empujándome hacia la puerta. Nick la abrió, haciéndome señas para que pasara. Tragué saliva. El menor de los Jonas rió por lo bajo.

- Toma – dijo, entregándome el guante, y la bola. Los miré como si fueran objetos completamente extraños. – Enséñame.

- Yo… este… - tartamudeé. Estar tan cerca de él me ponía nerviosa. – Está bien.

Me calcé el guante, sintiéndolo mojado por el sudor de Nick. Sentí que el oxígeno no me llegaba al cerebro. Sacudí un poco mi cabeza, y me dirigí a mi lugar. Até mi cabello en una coleta alta, tomé la pelota con mi mano derecha, y me acomodé para lanzar.

- Esto no puede estar pasando – me murmuré a mi misma. Inspiré una gran bocanada de aire, cerré mis ojos, y lancé la bola.

- ¡Strike 1! – exclamó Kevin, que estaba como catcher. Clavé mis ojos en Nick, que me miraba incrédulo. Sonreí un poco.

- Suerte de principiante – leí en sus labios. Reí, negando con la cabeza. Volví a prepararme, y lancé.

- Strike 2 – dijo Kevin, con un importante dejo de sorpresa en su voz. – Nick, si es buena – murmuró. Volví a reír. Repetí mi acto, y el mayor de los Jonas exclamó - ¡Strike 3, estás fuera!

- No es posible – Nick movía su cabeza de lado a lado, con sus ojos muy abiertos. Escuché a mi amiga coreando:

- ¿Quién tiene espíritu? ¡Serena tiene espíritu!

- ¡Gracias por las porras! – le exclamé, y ambas reímos.

- Espera, espera, espera – dijo Nick, rápidamente, acercándose a mí. - ¿Cómo hiciste eso?

- Eso se llama lanzar – le contesté – Solo llevas tu brazo hacia atrás, tomas impulso y…

- ¡Oye! – me cortó, con una atisbo de sonrisa en sus labios. – Sabes a que me refiero…

- Digamos que soy una aficionada… - contesté. En parte era cierto...

- Es la pitcher del equipo oficial de aquí – comentó uno de los chicos del equipo que se enfrentaba a los Road Dogs – Serena, ¿cierto?

Asentí con una media sonrisa formada en mi rostro. Volví a mirar a Nick.

- Bien, bien, tú ganas – se rindió, levantando las manos. – Si eres buena.

Una vez más, alguna conexión de mi cerebro se activo, y caí en cuentas de quien había dicho esas palabras. La sonrisa en mi rostro aumentó aún más.

- ¿Sabes? – dijo Joe, acercándose. Me miró de pies a cabeza, asintiendo – Nos haría falta una buena pitcher…

- ¿Y qué hay de mi? – reclamó Nick. Joe le guiñó un ojo, y su hermano se calló al instante.

- Tenemos otro juego mañana… ¿te interesa? – preguntó Joseph. No podía creerlo.

- ¡Claro! – exclamé.

- Genial, entonces, aquí, mañana, a eso de las 5, ¿hecho? – propuso Nick, levantando una mano. Saqué mi guante, y tomé su mano. El sudor que antes había notado en el guante, ahora lo sentía en su piel. Mi corazón bombeó sangre a velocidades aún no conocidas para mi cuerpo, por lo tanto, todo este se estremeció.

- Hecho – confirmé.

Nuestras manos se soltaron, y Nick me sonrió. Miré hipnotizada como me quitaba el guante de la mano, la bola de la otra, y me guiñaba un ojo antes de dar media vuelta. Mordí mi labio inferior: no podía esperar al día siguiente.


No hay nada que decir, jajaja... me gané una mencioncita con este bebé :) (link acá) así que estoy muy feliz ^^ la consigna era "Sudor", pensé que iba a ser la único que pensara algo así, pero parece que no :P jaja, pero en fin, sinceramente, me gusto la idea... aunque era mejor en mi mente. Espero que lo disfruten :) saludos!

Be Who I Am

I’m sick of hiding who I really am,
Behind this girl that can do nothing by herself
Tryin’ to convince you that I don’t wanna be a star,
Well here you have the truth,
This shy girl is here to rock your world

Chorus:
So let’s just forget about who we are,
And have a little fun
I promise you, you will have a good time
Just let me be, be who I am

I’m sick of shutting up my mouth,
When I know I wanna shout out
Tryin’ not to get into trouble,
Well I guess this time it’s different,
I wanna breakout, oh yeah

Chorus

Maybe you will think I’m crazy,
But I told you, I’m not just a lady,
I’m a rock girl, and boy, trust me,
I’m gonna rock your world
Rock your entire world

Chorus

Español: Ayer me RE colgué, perdonen :P pero bueno, recién me acordé y decidí subirla :) no hay mucho que decir, está escrita por mi pero no es ningún tipo de experiencia personal REAL, jaja... digamos que la Aly en mi mente me susurró la letra al oído(? jja, una de mis primeras canciones, tuvo como 3 nombres y imnumerables arreglos... y así quedo :P así que en fin, ahora ya subo mi nuevo one-shoot :) comenten!! :D

English: Yesterday I TOTALLY forgot, I'm sorry :P but well, I've just remembered, and I decided to post this one :) there's not too much to say, it's written by me but it's not a TRUE self-exprerience... let's just say my character, Aly, wispered it to me(? lol, is one of my first songs, it had like 3 titles and so many chages... and this is it. So, I'm posting right now my new one-shoot :) Please comment! :D

8 de julio de 2009

He is THAT into you (SPANISH)

“Toc toc”

- ¡Al fin! – exclamé, levantándome de un salto de mi cama. Abrí la puerta de mi habitación – Ya era hora que llegaras – me levanté en las puntas de mis pies para besar su mejilla, y di una media vuelta rápida, golpeando su cara con mi cabello. Ambos reímos.

- Te veo muy risueña… ¿Algo que deba saber? – preguntó Joe, levantando una ceja.

- Si te refieres a algo que incluya a tu hermano menor… olvídalo. – sonreí melancólicamente, mientras cerraba mi notebook sobre el escritorio. Me dirigí directo al puff en la esquina de mi cuarto, y Joe se sentó frente a mí, en el suelo.

- Oh, vamos, Aly… sabes que él si te quiere.

- Yo no cuestiono eso. Solo en que forma me quiere…

- Eres imposible – mi mejor amigo negó con la cabeza, mordiendo su labio inferior.

- No, tú lo eres. – reí. Ese día, ni siquiera mi pobre vida amorosa podría ponerme de mal humor.

- ¿Y? ¿Piensas decirme qué te tiene tan feliz o no?

- Mm… puede ser – dije, haciéndome la interesante. La felicidad escapaba por cada poro de mi piel.

- Alanis… - Joe me miró amenazante. Una sonrisa se asomaba en la comisura izquierda de su labio – Sabes que no soporto la intriga.

- Pues, ese es tú problema, no el mío… - reí un poco más. Joe se paró. Mi sonrisa fue bajando su graduación – Espera… ¿qué planeas? – sacó su celular. Las comisuras de mis labios cayeron, y abrí muy grandes mis ojos. – No lo harías…

- Sabes que si – apretó una tecla, y me mostró su teléfono. En la pantalla decía: “Marcado rápido #7”.

- ¡Está bien! ¡Está bien! ¡¡Te diré!! – exclamé, tomando el celular y cortando la llamada. – Diablos, ¡no soportas ni un instante!

- Digamos que soy el maestro del chantaje – sonrió un poco más, recuperando su teléfono móvil.

- Ese truco se está poniendo viejo.

- Chantajearte con mi hermano nunca se pondrá viejo – lo fulminé con la mirada, pero bastó con mirarlo dos segundos a los ojos para que volviera a sonreír. - ¿Y bien…? – preguntó. Fui hacia mi cajón, y saqué mi cuaderno de canciones. Busqué una página, la abrí, y se la mostré.

- Léela rápido, ¡y no te rías! – exclamé. – Sabes que hace rato que no escribía.

- Veamos… - dijo Joe, comenzando a leer las primeras oraciones de “Be Who I Am”. Desde el día que le había contado mi secreto, amaba que le mostrara mis nuevas composiciones. – Esto… es realmente bueno. ¡Tiene mucho potencial! – dijo, mientras asentía con la cabeza a la vez que leía. – Creo que hasta puedo escuchar el ritmo en mi cabeza. – Volvió a asentir, y me devolvió mi cuaderno. Sonreí – Aún no puedo creer que nos ocultaras por tanto tiempo todo esto. Al, ¡eres excelente!

- Ni tanto… - dije yo, sintiendo como el calor subía a mis mejillas.

- Debes decírselo.

- Y aquí vamos otra vez… - puse los ojos en blanco.

- Aly, ¡si Nick se enterara que cantas y compones, estoy seguro que caería a tus pies!

- ¿No que ya lo está? – me crucé de brazos, levantando mucho las cejas.

- Si lo está. No entiendo como eres tan terca.

- Lo que yo no entiendo, es que si está tan enamorado de mí como tú dices que lo está, aún no me haya dicho nada. Es ridículo.

- No, solo él es… complicado. – suspiré.

- ¿Podríamos dejar de discutir del tema? Siempre es lo mismo.

- Porque tú no entras en razón.

- O porque tú no ves la realidad. – guardé mi cuaderno, y volví a mi lugar sobre mi puff. – Ya. Dejémoslo de una vez.

- Está bien – aceptó mi mejor amigo. En mi rostro se dibujó una gran sonrisa. De verdad, no sabía que haría sin él. Volví a levantarme, yendo en búsqueda de algo en mi armario. Carcajeé antes de dar media vuelta - ¿Qué? – preguntó Joe, riendo también.

- Te la cambio – dije, mostrándole su bufanda, la cual había “tomado prestada” hacia como ya un mes. Mi vista se clavó en la que tenía alrededor de su cuello. Azul, con ciertos matices de celeste y blanco.

- ¡Oye! – exclamó Joe, sacándomela de las manos - ¡Con razón no podía encontrarla por ningún lado!

- Ya te lo dije unas… ¿quince veces, creo? – dije, haciendo memoria – Si sigues usando estas bufandas tan lindas, te quedarás sin ninguna.

Mi corazón se detuvo al escuchar el ringtone de mi celular. Sonaba “Black Keys”. Solo una persona en mi lista de contactos tenía esa canción configurada para él. Miré a Joe sonriendo, y me dirigí hacia mi celular para atenderlo. Cuando pasé cerca de mi mejor amigo, estiré mi mano, sacándole mi nueva bufanda, y con la otra mano atendí mi móvil, llevándolo hacia mi oreja. Mi sonrisa se ensanchó aún más cuando escuché su voz a través del audífono.


Las voy a aburrir de tantos one-shoots :) jaja, en fin, este fue otro ganandor ^^ me hace tan feliz ver a mi bebe ahí (acá está el link), es que no estoy acostumbrada a ganar en nada *-* jaja. La consigna era "Bufanda", algo tan simple que creanme, se vuelve difícil. Quería hacer algo original, así que acá está :) el próximo es con "Sudor", y la verdad, estoy muuuy emocionada por escribirlo... creo que tengo una idea bastante buena, aparte la historia ya está practicamente escrita en mi mente, así que hoy más tarde -más o menos a las 2 es el horario en que mi mente flota :P- lo voy a escribir, aunque no creo que gane. Me encanta la idea, pero creo que sudor da para otras cosas que yo me niego a escribir (porque me niego a imaginar, jaja), así que mi shoot va a ser bastante inocente al lado de otros :P. Pero no va al tema, ya disfruté imaginarlo así que escribirlo va a ser toda mi experiencia. Solo les dejo una pista: GO ROAD DOGS! :D. En 2 o 3 días lo subo, dependiendo de cuando suba Lucy.

Ah y una última cosa: la canción que nombra Aly si existe. En un ratito la subo :) saludos! y miles de gracias por sus comentarios, en especial a Rose, a mi Twin (hace mucho que no hablamos T_T te quiero!!) a mi Miles, a Caro, Elen, Cris... de verdad, mil gracias por estar siempre apoyandome chicas *-* saludos!

6 de julio de 2009

Just One Tequila (SPANISH)

- Vamos, Debbie… ¡No seas agua-fiestas!
- No lo sé… - mi mejor amiga me tomó por los hombros, mirándome fijamente a los ojos.
- Escúchame bien Devonne. Tienes 17 años – dijo, recalcando las últimas dos palabras – y nunca has ido a un boliche. ¡Ya deja de ser tan santa y diviértete!
- ¡Ey! ¡Yo no soy ninguna santa! – exclamé furiosa.
- ¿A no? – levantó una ceja, pícara - ¿Con cuantos chicos has estado en tu vida?
- Yo… este… - mordí mi labio inferior.
- Saantaa – cantó. Debía admitirlo: tenía razón, si lo era.
- ¿Y qué si lo soy? – la desafié. No era la primera vez que teníamos esa discusión: amaba a Marie, pero no entendía porque no le entraba en la cabeza que salir de noche no era lo mío.
- Solo una noche, por favor… - suplicó.
- No lo haré.
- Si lo harás…
- ¡Que no! – exclamé - ¡Ahora deja de insistir!

Y ahí estaba. Luces, música tan alta que mis tímpanos quedarían resentidos por un largo tiempo, el olor a cigarrillo pegándose a mi ropa y cabello… ¿Alguien podría explicarme cómo terminé yendo?
- ¡Te dije que te divertirías! – dijo mi amiga, bailando alocadamente, con un vaso de quien sabe que bebida en la mano.
- ¿Sabes qué? – pregunté, y luego exclamé - ¡No me estoy divirtiendo!
Marie suspiró sonoramente, negando con la cabeza, mientras me miraba de pies a cabeza. Me sentí un poco cohibida: me había obligado a ponerme una falda de jean muy corta, con una musculosa demasiado provocativa para mi gusto. Claro que no era nada comparado con su atuendo… pero ese es otro tema. “Agradece que, al menos, te dejo usar tus Converse…” susurró mi conciencia dentro de mi mente. Sonreí, dándome la razón a mi misma.
- ¡¡Ya lo tengo!! – exclamó, sacándome de mis pensamientos. La expresión en su rostro comenzó a asustarme. – Lo que tú necesitas es… ¡tequila!
- ¿¡Tequila!? No, olvídalo. No me quemaré la garganta con esa… esa… porquería que tu bebes. Con un daiquiri estaré bien.
- No, no es lo mismo. – me tomó del brazo, arrastrándome hacia la barra. - ¡Mesero, un tequila! ¡Es una urgencia! – exclamó, riéndose a carcajadas. Yo, por mi parte, buscaba la forma de que mi cabello creara una barrera impenetrable para cubrir mi rostro. No tuve éxito.
- Aquí tienes preciosa – dijo el mesero, poniendo delante de mí un vasito diminuto con un líquido transparente, un sobrecito de sal, y una rodaja de limón. Tragué saliva.
- Yo… sé que no soy una experta en alcohol… pero, ¿no es un poco fuerte para alguien que nunca tomó nada?
- Basta, Debbie, me tienes harta. ¡Ya bebe de una vez!
- ¿Estás segura…? – dije, tomando el vasito en mi mano.
- Te gustara. Y no te hará nada… - comencé a jugar con el sobrecito de sal, pensando que hacer. – ¡Oh vamos, Debbie, es solo por una noche! – seguí examinando los tres objetos delante de mi, insegura. Sentí una profunda inspiración de parte de mi amiga, y vi que me señalaba con una mueca burlona en la cara - ¡¡Miedosa!! – exclamó - ¡Tienes miedo! ¡Ese es tu problema! – estalló en carcajadas. Vi que la gente alrededor comenzaba a mirarnos, y volví a intentar tapar mi rostro con mi cabello.
- No tengo miedo… - musité.
- ¡Claro que si! – exclamó, riendo exageradamente. Nuestro ‘público’ comenzó a reír con ella. Volví mi mirada al vaso, un tanto incómoda.
- Bien, bien… lo haré – suspiré, rendida. Abrí el sobre de sal, cerré los ojos, lo lancé dentro de mi boca, y casi instantáneamente llevé el vaso a mi boca. Una sensación de ardor fue inundando mi garganta y pecho mientras el líquido avanzaba a través de mi traquea. Solo tardé unos segundos en terminarlo, y al hacerlo, bajé el recipiente, llevando mi mano a mi pecho. - ¡Esto es desagradable! – exclamé, con una mueca de asco. Mi amiga se destornillaba de la risa a mi lado.
- No… no… olvides… el limón… - dijo entre carcajadas. Llevé la fruta a mi boca, mientras fulminaba a Marie con la mirada, y el alivio llegó a mi lengua al sentir el contacto con el jugo ácido.
- Nunca creí estar feliz de chupar un limón – dije, sacando la cáscara de mis labios. Mi garganta aún estaba resentida ante el ardor. No entiendo porque, pero en ese mismo instante comencé a reírme bajito. Miré a Marie, e instantáneamente soltamos unas cuantas risotadas. – Ok, eso estuvo bien… ¡pero nunca más lo haré! – continuaba riéndome con ganas, sin ninguna razón aparente. Pude sentir una leve sensación de mareo, pero no le presté demasiada atención.
- Oye… espera… - Marie se tomó el estomago, respirando entrecortadamente, intentando recuperarse de la risa - ¿Estás bien?
- ¡Claro! – exclamé - ¡Nunca estuve mejor en mi vida! ¡¡Vamos a bailar!!
Tomé a mi amiga por el brazo, y la arrastré a la pista. Comenzamos a movernos alocadamente al ritmo de la música, entre risa y risa.
- ¡Oye! – exclamó Marie, unas cuantas canciones más tarde. Señaló hacia un chico que estaba acercándose hacia nosotras. - ¡Mira quien viene! - Mi mandíbula casi sufre un quiebre al reconocerlo.
- Hola, preciosura – dijo, tomando una de mis manos. Me quedé mirándolo, boquiabierta - ¿Quieres bailar?
- Cl…claro, Joe – tartamudeé. Tomó mi otra mano, y a los pocos segundos estaba dando vueltas por la pista. No podía creerlo.
- ¿Devonne, cierto? – asentí, efusivamente, con una gran sonrisa en el rostro. Joe pensó un segundo – ¿Cálculo?
Lo sabía. No sabía ni quien era. Claro, debía haberlo sabido, un chico con él, jugador de futbol americano, popular, reconocer a la chica de los clubes de drama, ajedrez, medio ambiente…
- No… – comencé a negar con la cabeza. Sentí unas ganas inmensas de llorar – Literatura… - dije, con un hilo de voz, y rompí en llanto.
- No… no llores… - dijo Joe, desesperado. Levanté mi rostro, y su expresión preocupada y desesperada me causó muchísima gracias. En un santiamén, mis lágrimas amargas se convirtieron en alegres.
- ¿Sabes qué? – dije, una vez recuperada de mi ataque de risa – Siempre me gustaste – confesé sonriente.
- ¿Cómo dices? – Joe abrió muy grande sus ojos.
- ¿Qué tiene de malo? – le reclamé – Ah, ¡Ya sé! – ironicé. Una sola idea pasaba por mi mente: “Se cree demasiado para mí”. Esa idea me ponía furiosa - ¡Te crees la gran cosa porque eres popular!
- Yo no dije eso – Joe levantó los brazos, desesperado.
- ¡Pero lo crees! ¿No es así, Joseph?
- Tú estás mal… - comenzó a inspeccionarme la cara, como si hubiera algo malo en ella. “Seguramente lo haya. – pensé – Seguro de tanto llorar se me corrió el maquillaje… debo estar horrible…”
- Lo sé, lo sé – dije, al borde de las lágrimas.
- No, no, ¡no quise decir eso! – exclamó Joe - ¡No en ese sentido! Dios – suspiró, tomándose la frente. - ¿Estuviste tomando?
- ¿Disculpa? – el mareo se estaba volviendo mayor, y me costaba mantenerme en pie.
- ¿Tomaste algo? – preguntó, tocando mi frente. Mareada o no mareada, me percaté de la cercanía de nuestros rostros, y me perdí en sus intensos ojos cafés. Comencé a contar en voz alta los lunares que había en su cara, moviéndola a mi conveniencia para ver mejor. Joseph, por otro lado, me miraba divertido. - ¿No estás acostumbrada a esto, no?
- No realmente – dije, risueña. Me di cuenta de que mi mano seguía en la mejilla de Joe, y la saqué rápidamente.
- Vamos, mejor te llevo a tomar aire – me tomó por el brazo, y me arrastró a través de la multitud. Una vez fuera, el viento frío golpeó mi cara. Sentí un intenso dolor en la cabeza, e, instintivamente, llevé mis manos a ella. - ¿Te duele? – preguntó Joe. Pude notar en su mirada que estaba preocupado. Asentí. Recuperé un poco de mi poder de razonamiento, y caí en cuentas de que estaba con Joseph Adam Jonas, mi amor platónico desde el 7mo grado, en el patiecito de un boliche. La realidad me abrumó.
- No entiendo que pasó. – Joe rió.
- Yo no entiendo que haces aquí – dijo, conduciéndome hacia una banca. – Esto no es realmente lo tuyo, ¿o si?
- No, definitivamente. – dije, negando con la cabeza. Ambos reímos.
- No deberías hacerlo – lo miré. Estaba serio – Si no te gusta…
- Tienes razón… - me sorprendió tener ese tipo de conversación con él. Siempre había creído que era un egocéntrico. - ¿Y tú? ¿Disfrutas estar aquí?
- Ya sabes… los chicos… - lo miré, encarnando una ceja – Está bien, tampoco lo disfruto demasiado. Pero supongo que es cosa de “status” – dijo, haciendo comillas cosa las manos.
- Eso no tiene sentido. Tú tampoco deberías venir si no te gusta.
- No es que no me guste, solo que es… complicado – pasó su mano por su cabello, despeinando un poco sus ondas. Me quedé hipnotizada mirándolo - Por cierto, nunca nos presentamos formalmente. – dijo, sonriendo. Me ofreció su mano – Soy Joe.
- Devonne – tomé su mano, y sonreí – Pero dime Debbie.
Escuché una risa atrás mío, y me di vuelta abruptamente. Ahí estaba, mi mejor amiga, monitoreando todo detenidamente. Reí un poco, mirando nuevamente a Joe. Seis años sin hablarle… sin saber que todo lo que se necesitaba era una disco, y un vaso de tequila.


Horrible, completamente NO mi estilo, y encima escribí sobre Joseph, cosa que no me ayudo demasiado. ¿Resultado? El peor one-shoot que escribí en mi vida. Critiquen tranquilos, SÉ que es una porquería. Pero bueno, lo escribí, y acá está. Espero que el próximo (con la palabra BUFANDA) sea un poco mejor, pero la verdad... con la palabra "Tequila" no hay mucho que una chica como yo pueda hacer. Nunca probé el Tequila en mi vida, y no sé lo que es estar "pasada de copas". Por lo tanto, intenté burlarme del tema, y podría jurar que en mi cabeza, la situación fue graciosa. Lástima que no supe plasmar eso en palabras. Así que en fin... perdón por hacerlos perder su tiempo. Pronto voy a subir más canciones :) saludos, y gracias!

3 de julio de 2009

Picture to Burn (SPANISH)

El nudo en mi garganta se dilató aún más al oír el sonido del timbre. Juntando las fuerzas que me quedaban, caminé hacia mi balcón solo para comprobar lo que ya sabía: era él quien lo había tocado. Todo mi cuerpo sufrió un espasmo al verlo, esperando, apoyado sobre la puerta de su Mustang. Esa puerta que tantas veces me había abierto a mí… a partir de ese momento, se la abriría a ella.

Me di el lujo de hacerlo esperar unos minutos, mientras lo observaba desde las alturas. Sonreí melancólicamente para mis adentros: era perfecto. La leve brisa primaveral despeinaba sus perfectos bucles, y su remera blanca mangas cortas dejaba ver sus fuertes brazos, cruzados sobre su pecho. Esos brazos que siempre me abrazaron cuando lo necesité. Una lágrima corrió por mi mejilla ante mi siguiente pensamiento: “Ahora la abrazarían a ella”.

Pero la pérdida más importante era la que hacía estrujar mi miembro vital: su corazón había sido mío, por más de un año. Y, hacia unas cuantas semanas… era de ella.

Miró su reloj deliberadamente, y me di cuenta de que ya no podría hacerlo esperar. Juntando las fuerzas que aun me quedaban, entré de nuevo a mi cuarto. No pude evitar echar una última mirada al retrato que yacía sobre mi mesita de luz antes de salir a enfrentar mi realidad. La foto que enmarcaba me distrajo unos cuantos segundos: era increíble cuanto le amaba.

Bajé las escaleras apresuradamente, intentando ahogar los sollozos que provenían mi pecho. Miles de recuerdos se exhibían en mi cerebro, como si, inconcientemente, estuviera haciendo una proyección de lo que fue el mejor año de mi vida.

Inspiré profundamente antes de abrir la puerta, y refregué mis ojos.

- Hola – murmuré. Nick se acercó apresuradamente.

- Hola amor – contestó, besando cortamente mis labios. Mis ganas de llorar se acrecentaron al darme cuenta que, probablemente, esa sería la última vez que sentiría sus labios sobre los míos.

- Y dime… ¿de qué… - tragué saliva, intentando recomponerme - ¿de qué querías hablarme?

- Esto… ¿te molesta si subimos a tu habitación? – dijo, rascándose la nuca con la mano derecha. Conocía cada uno de los tics de mi chico, y sabía que hacia eso cuando estaba terriblemente nervioso e incómodo. – Es que… necesitamos privacidad.

En ese momento me percaté de que mi hermano mayor estaba a pocos metros nuestro, sentado en un sillón frente al televisor. Miraba a Nicholas de modo amenazador: nunca le había caído bien. Desde el primer día, me había prevenido que terminaría rompiendo mi corazón. ¡Cómo me gustaría haberlo escuchado…!

- Claro – contesté, guiándolo hacia la escalera. Mi costumbre me llevó a intentar tomarle la mano, pero me detuve cuando estaba por rozarla. Me agarré del barandal, intentando disimular.

El camino hacia mi habitación se me hizo eterno. No podía evitar mirarlo cada cinco segundos, intentando sacarle el máximo provecho al último rato que pasaríamos juntos. Quería recordar con lujo de detalles cada uno de los rasgos de su cara. Una voz en mi mente me dijo que eso era inútil: ya conocía cada centímetro de su rostro, como si fuera la propia palma de mi mano.

- Bueno, aquí estamos – dije, una vez en mi habitación – Ahora, dime.

- ¿Sabes? Será mejor que te sientes… - sentí ganas de reír sarcásticamente: ¿Cómo le daba la cara para ser considerado conmigo? Estaba a punto de romper mi corazón en mil pedazos ¿Qué diablos le importaba si mi presión me traicionaba y me desmayaba?

No contesté. Simplemente me senté en mi cama, y, segundos más tarde, él se sentó a mi lado. Inconcientemente, volví a mirar al retrato sobre mi mesita de luz. Las lágrimas se aglomeraron aún más en mis párpados.

- Ile, sabes que te quiero muchísimo… - una vez más, una risa sarcástica resonó en mis oídos internos. ¿Ahora me quería? Hace solo dos días me amaba. – Lo sabes, ¿cierto?

“No. Ya no te creo”

- Claro que lo sé. – contesté.

- Bueno… esto, no es fácil para mí… - volvió a rascarse la nuca, desordenando sus rulos. Sus ojos almendrados sacaron su atención de los míos para dirigirse a sus zapatos, como si ellos fueran mucho más interesantes. Otra realidad volvió a golpearme: nunca más podría perderme en su almendrada y dulce mirada.

Su celular sonó, y la voz de ella cantó como ringtone. La sangre se acumuló en mi cabeza, la rabia y la angustia se mezclaron en mí de tal forma que sentí que mi mente explotaría. Para mi sorpresa, Nick contestó la llamada, haciéndome señas con la mano para que lo esperara. La furia estaba comenzando a cegarme.

– Miley, ahora no puedo…Si, estoy con ella. - Miley. Ahora, ella era Miley, y yo era ella. - Te llamó más tarde. Adiós.

Apretó el botón de apagado, y guardó rápidamente el aparato en su bolsillo. Creí que iba a explotar.

- ¿En dónde estábamos…?

No aguanté más. Exploté.

- ¿Por qué no me lo dices de una vez? – intenté mantener la calma mientras las palabras salían de mi boca, pero me era imposible. Mis dientes se golpeaban entre si, en un frenesí rabioso y desolado. Levanté mi mirada, clavando mis ojos en los de Nick - ¿Por qué no me dices de una vez que piensas dejarme por… ¡por esa!?

- Espera, Ile…

- ¡¡No te atrevas a llamarme así!! – me incorporé casi de un salto, y me fui hacia la otra punta de la habitación. Las lágrimas ya estaban mojando todo mi rostro, y los sollozos sacudían violentamente mi pecho. Hundí mi rostro en mis manos, ahogando el llanto.

- Lo siento muchísimo Ileana… de verdad – pude sentir su mano en mi hombro, y de un rápido movimiento la quité.

- No me toques – espeté, volviendo a mirarlo. Agachó su mirada. - ¿Cómo pudiste?

- Yo la amo, Ile. Siempre la amé.

- ¡Me usaste! Tú solo me usaste, Nicholas, ¡jugaste con mis sentimientos! ¿Cómo pudiste hacerme algo así?

- Nunca quise lastimarte.

- Oh, claro, ¡No era tu intención! – sentí el gusto del agua salada en mis labios, y pasé mis puños por mi rostro. Era inútil. Nunca terminaría de secar el mar que mis ojos despedían. – Solo contéstame algo… cuando me propusiste que pasáramos el resto de nuestras vidas juntos, ¿¡En qué rayos estabas pensando!? ¿Esto no vale nada para ti? – dije, señalando el anillo que ocupaba mi dedo de compromiso, en mi mano izquierda. - ¿Nada de nada?

- ¡Claro que si vale!

- Pero no valió a la hora de engañarme con ella, ¿o si?

- ¡¿Y como es que sabes que te engañé?!

- Oh, vamos, Nicholas, no nací ayer – dije, yendo hacia mi mesita de luz. Mi mirada se centró en el retrato, que enmarcaba una foto de nuestra fiesta de compromiso. ¿Cómo podían haber cambiado tanto las cosas en dos cortos meses? – Te dije… ¡te dije que no quería que te vayas de gira con ella! Y tú: “No te preocupes amor, tú eres la única mujer para mí”. – imité su voz, mientras hacia movimientos con mi mano, como si ella hablara – Debería haber ido contigo… todo esto es mi culpa. – llevé mis dedos al puente de mi nariz, intentando contener mi ira. – Igualmente… eso ya no importa, ¿o si?

- Al menos déjame explicarte…

- ¿Para qué? ¿Para qué me cuentes como te volviste a enamorar de ella en dos meses, y olvidaste toda la vida que habíamos planeado juntos? Yo deje todo por ti, ¡deje a mis padres en Wyckoff, me mudé a Los Ángeles con mi hermano, deje mi carrera, todo porque tú me prometiste amarme por siempre!

- Es que yo…

- Que corto fue tu siempre. – lo interrumpí. Pasaron unos minutos en silencio, en los cuales contemplé al suelo. Me saqué el anillo que adornaba mi mano izquierda, y tomé el retrato con la otra mano. – Tómalos, y vete. Por favor.

- De veras lo siento – dijo, sin hacer caso a mis órdenes. - ¿No podemos si quiera hablarlo…?

- ¿Con qué fin? ¿Me dirás que podemos seguir siendo amigos? No seas ridículo. – puse el anillo en su mano, y contemplé una vez más la foto. Unas cuantas lágrimas resbalaron por mis pestañas, cayendo sobre el retrato. – Llévatelo. Te deseo la mayor de las dichas. Ahora, por favor… déjame sola.

- ¿Estarás bien? – esta vez, no reprimí mi risa irónica.

- ¿Y ahora te preocupa? – negué con la cabeza. Nick agachó la mirada, apenado. – Ya déjalo. Vete.

- Ya verás, encontraras a alguien…

- Guárdatelo para alguien que te crea, Nick – lo corté. Como si fuera capaz de olvidarlo. Pasaron otros cuantos minutos en silencio, en los cuales me dirigí hacia la ventana.

- Bueno… creo que mi iré. – dijo, dando un paso hacia atrás.

- Sabes donde está la puerta. – musité, apoyando mi frente contra el vidrio.

- De veras lo siento Ile… espero que seas muy feliz.

- Lo mismo digo – murmuré. Di media vuelta, y cuando estaba por salir de mi cuarto, agregué en voz baja – Siempre te amaré.

Me había escuchado. Lo sabía, pero ya no importaba. No importaba si ese siempre yo si lo decía en serio. Me deje resbalar por la pared, hasta que sentí el frío piso bajo mi falda.

- Que idiota – me dije a mi misma – Debí haberme guardado la foto…

Reí para mis adentros, negando con la cabeza, mientras la imagen de aquella fotografía quemándose en la chimenea relampagueaba en mi mente.


Guess who won? I WON! Sisi GANE CHICAS!! No lo puedo creer! Si quieren verlo directamente de la página del concurso, y leer la mini-critica, está en este link (:. En fin, de verdad significó mucho para mi ganar porque la chica que organizó el concurso es una persona que de verdad admiro, y la verdad, ser reconocida por alguien que admmiras no tiene precio... además, de verdad me esforcé para escribir este shoot, y, modestia aparte, me gustó bastante como quedo :$ jaja. Un par de datos que les pueden llegar a interesar: este shoot lo escribí, como se deben haber dado cuenta, llorando casi desesperadamente. La canción que me inspiró es "How could this happen to me" de Simple Plan, no les recomiendo que lo lean escuchando esa canción porque de verdad es terrible. Otra cosa: a algunas les parece patético, a otras triste, a otras gracioso: Ileana está basada en mí, y el shoot está basado en mis emociones cuando me entere que Niley había vuelto. Mi Nick imaginario me dejó en ese momento... y así me sentí. Así que en fin, así las que odian a las que no estamos felices con Niley pueden intentar comprender como nos sentimos... porque nunca lo van a entender al menos que les pase. Espero que lo disfruten :) gracias por todos los comentarios!! Una sola cosa: si tienen una duda, porfavor mandenla a thewayiroll@hotmail.com, porque no sé como contestarlas a través del Blog... así que simplemente mandenme un mail y yo les contesto apenas lo lea. De nuevo, gracias por leer! :)